Iniciamos ayer la semana con una jornada bursátil positiva en Asia y mixta en Europa y América. La renta variable estadounidense concluyó la primera jornada de la semana con ligeros descensos, con dudas sobre el progreso en Medio Oriente y a la espera de la publicación de datos económicos y reportes corporativos. Los principales indicadores bursátiles, que vienen de una semana de alza, pasaron de mixtos a negativos. El Dow Jones y SP500 continúan a menos de un punto porcentual de máximos. Los inversionistas siguen de cerca la situación de Medio Oriente.
La semana pasada los mercados cerraron la semana con un tono positivo, ya que los inversionistas recibieron con optimismo una disminución en las tensiones del conflicto entre Estados Unidos e Irán, resultados corporativos favorables y datos de empleo más débiles, lo que redujo las preocupaciones sobre una Reserva Federal aún más restrictiva. Si bien las condiciones del mercado laboral continúan siendo sólidas, la desaceleración observada en la creación de empleo sugiere que la Fed podría tener menos margen para seguir endureciendo su política monetaria en el corto plazo. Adicionalmente, los resultados corporativos continuaron sorprendiendo positivamente en múltiples sectores, reforzando la confianza en el entorno corporativo en general.
Por otro lado, esta semana los portafolios tienen la mira en la publicación de diversos indicadores, entre los que destacan la inflación al consumidor y los precios al productor. La dinámica de precios se incorporará a un escenario donde la Reserva Federal acaba de conocer un dato de empleo desfavorable. El mercado tiene esperanzas de que bajen las posibilidades de incrementos de tasas de interés.
Tras la caída mayor a la esperada en los precios al consumidor durante junio, los inversionistas seguirán de cerca si los datos de julio confirman que la inflación continúa una trayectoria descendente o si el aumento en los precios de la energía comienza a revertir parte del progreso reciente. Por otro lado, las ventas al menudeo ofrecerán una lectura adicional sobre la fortaleza del consumidor, mientras que varias empresas relevantes reportarán resultados, proporcionando información adicional sobre la salud del sector corporativo y del panorama económico en general.
En México, las bolsas de valores concluyeron el lunes a la baja, en medio de una sesión de pocos datos locales donde la incertidumbre geopolítica influyó los intercambios. Los indicadores registraron su mayor baja en ocho días. Particularmente el FTSE Biva marcó su menor nivel en dos semanas. Las cotizaciones asimilaron que los puestos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social presentaron este 2026 su mayor caída histórica para un julio. El dato siguió a una tasa de desempleo que presentó en su más reciente lectura el mayor nivel en tres meses, aunque lleva más de tres años debajo de 3 por ciento.
Trascendió durante la sesión de ayer que Victoria Rodríguez Ceja, Gobernadora del Banco de México, dijo a medios que el regulador aún no canta victoria contra la inflación, pese a los datos positivos de los últimos meses, pues sigue en busca de garantizar un nivel de precios bajo y estable. Para los siguientes días los operadores esperan la publicación de datos como la producción industrial de México, mientras que Estados Unidos dará a conocer la inflación al consumidor y al productor.
En asuntos energéticos, tenemos que los precios del petróleo mostraron el lunes una sesión de recuperación, ante noticias que parecen apuntar a dificultades para que Irán y Estados Unidos lleguen a un acuerdo sobre el Estrecho de Ormuz. Así, el barril de petróleo estadounidense, West Texas Intermediate, terminó la sesión con un alza de 5.05 por ciento para quedar en 82.13 dólares por barril, mientras que el precio del crudo europeo, Brent del Mar del Norte, subió 4.99 por ciento para ubicarse en 87.72 dólares el barril.
Los indicadores, que vienen de perder más de 7 por ciento en la semana previa, presentaron su mayor alza en ocho jornadas, a la vez que tocaron su mejor nivel en seis días. Los inversionistas incorporaron que Irán negó sostener conversaciones directamente con Estados Unidos, mientras que reportes señalaron que el país asiático tendría exigencias como levantar sanciones económicas para poder entablar un acuerdo sobre el Estrecho de Ormuz con Washington. Más tarde el Presidente Trump declaró a medios que confiaba en la presión económica que su país emprendía con sanciones como el bloqueo naval, por lo que no planeaba nuevos ataques.
En temas cambiarios, observamos que el peso mexicano finalizó la primera jornada de la semana sin cambios, a pesar del repunte de la incertidumbre sobre un acuerdo para reabrir el tránsito naval en el Estrecho de Ormuz y en espera de un dato de la inflación estadounidense esta semana que es visto como determinante para el futuro de la política monetaria de nuestro país vecino del norte. De acuerdo con los registros del Banco de México, la moneda nacional terminó la jornada del lunes en 17.14 unidades interbancarias por dólar, prácticamente sin cambios frente al viernes previo, con lo que cortó una racha de cuatro días al alza y luego de alcanzar niveles que no registraba desde mediados de junio.
El Gobierno de Irán dijo que cualquier acuerdo con Omán para la reapertura del Estrecho de Ormuz depende de que se cumpla una serie de demandas como el pago de compensaciones económicas por los daños y el retiro de las tropas estadounidenses de la región. Por su parte, Esmaeil Baghaei, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, dijo este lunes que la nación persa está considerando además cobrar una cuota por el tránsito a través del estrecho, algo que la Casa Blanca ha rechazado. Sigamos atentos; nos vemos el próximo martes.