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Sinaloa: maquillar la muerte

Hallados en fosas, los muertos que no cuentan en Sinaloa

Desde que comenzó la guerra en Sinaloa, la desaparición de personas es la principal violencia del estado; al menos 7 de cada 10 de las personas que desaparecen permanecen como no localizadas, al tiempo que 310 osamentas y restos óseos han sido hallados en fosas clandestinas sin que sean considerados en la estadística de muertes violentas ni mencionados en la narrativa oficial como víctimas de la violencia


Segunda Parte

La mañana del 23 de enero de 2026 un grupo armado privó de la libertad a 10 mineros de la compañía canadiense Vizsla Silver Corp en la cabecera municipal de Concordia, ese mismo día, en la misma zona, el ingeniero civil Pablo Osorio Sánchez, de 26 años, originario de Oaxaca, desapareció también.

El 6 de febrero siguiente, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó el hallazgo de restos humanos en un predio de El Verde, donde encontraron 10 cuerpos, de los cuales cinco fueron identificados por medio de pruebas de ADN y datos de las fichas de búsqueda.

Esos cinco cuerpos correspondían a los mineros José Ángel Hernández, Ignacio Salazar, José Manuel Castañeda, Jesús Antonio de la O Valdez y José Jiménez.

El último minero fue identificado a principios de julio de 2026, era Pablo Osorio Sánchez, fungía de supervisor y tenía 26 años.

Colectivos de buscadoras hallaron otros cinco cuerpos en fosas aledañas a ese punto pero de acuerdo con la Fiscalía de Sinaloa, esos hallazgos no contaron.

Desde el 1 de septiembre de 2024 hasta el cierre de marzo de 2026, periodo que comprende la disputa criminal entre las facciones Guzmán y Zambada, la Fiscalía de Sinaloa (FGE) reconoce 89 hallazgos de restos y osamentas en fosas clandestinas en 11 municipios del estado, mientras que una base de datos construida por Noroeste documenta 223 para el mismo periodo, es decir, 150 por ciento más.


Desaparecer en el conflicto

Desde que la disputa entre los Guzmán y los Zambada comenzó en Sinaloa, desaparecer personas se convirtió en la principal violencia contra las personas desplegada por dichas facciones criminales.

Según datos oficiales, del 1 de septiembre de 2024 al 31 de julio de 2026, se interpusieron 4 mil 269 denuncias por privación ilegal de la libertad en el estado para un promedio de 6.2 diarias. Eso es tres veces más que el promedio diario que había antes de la disputa criminal en “Los Mayos” y “Los Chapitos” y supera también a los homicidios dolosos.

La escalada de desapariciones en Sinaloa en este contexto no tiene precedente, 2025 se convirtió en el año con el registro histórico más alto con 2 mil 247 denuncias según datos del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP).


Esta dinámica criminal no es nueva. Desde el año 2018, cuando el priista Quirino Ordaz Coppel gobernaba, Sinaloa se convirtió en uno de los primeros estados del País donde las desapariciones superaban a los homicidios. Durante su sexenio, los homicidios se redujeron de 4.2 diarios en 2017 a 1.76 en 2021, pero las desapariciones se dispararon a 3 diarias.


¿Qué pasa con los desaparecidos?

Desde que ocurrió la captura de “El Mayo” Zambada el 24 de julio de 2024, Noroeste comenzó a construir una base de datos con todas las fichas de búsqueda publicadas por la Comisión Estatal de Búsqueda y los colectivos de buscadoras en el estado, principalmente de Sabuesos Guerreras en Culiacán y Por las Voces Sin Justicia de Mazatlán. La base de datos se actualiza a diario e incluye los datos de las fichas para documentar y conocer mejor las características de los casos. A la fecha, en esa base de datos hay 3 mil 114 registros.

Además, Noroeste hace seguimiento periodístico de los casos para actualizar el status de localización de las víctimas y contrasta con solicitudes de información que realiza a la FGE y los datos públicos del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP).

De acuerdo con la base de datos mencionada, 73 por ciento de las personas permanecen desaparecidas o no localizadas, 6 por ciento han sido localizadas sin vida y el resto, 21 por ciento, ha sido localizado con vida.



Hallados en fosas: los muertos que no cuentan

Al tiempo que la disputa criminal se mantiene, los hallazgos de restos humanos y osamentas en fosas clandestinas se han vuelto una constante en Sinaloa, del 1 de septiembre de 2024 al 31 de julio de 2026 han sido reportados 310 hallazgos en el estado, prácticamente uno cada tercer día. La mayor parte de esos hallazgos han sido realizados por los colectivos de buscadoras.

Los hallazgos se acentuaron a partir de 2025, pues en febrero se registraron seis casos, cuatro en marzo y luego 26 en abril, mayo y junio cada uno; luego en julio solo se registró uno, pero a partir de agosto no dejaron de crecer, alcanzando otra vez 25 casos en diciembre.

En 2026, enero registró 25 casos, febrero 24, marzo, abril 13, mayo 26 y junio, el punto más alto, con 31; en julio pasado se registraron 17 casos.



Sin embargo, aún cuando la cantidad de hallazgos se ha intensificado en los últimos meses, éstos no son considerados en las estadísticas oficiales de muertes violentas, incluso a pesar de que algunos casos como el de los mineros de Concordia han sido plenamente identificados.

De acuerdo con una solicitud de información realizada por Noroeste a la Fiscalía de Sinaloa, de septiembre de 2024 a marzo de 2026, la dependencia consignó sólo 89 hallazgos de restos, cuerpos y osamentas y fosas clandestinas, menos de la mitad de las reportadas por los colectivos y la misma FGE en sus reportes diarios.



También, de acuerdo con la misma solicitud, en ese periodo la FGE sólo identificó nueve de los restos hallados en ese periodo.


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