Cumple Monseñor Mario Espinosa Contreras 30 años de ordenación episcopal
A 30 años de su ordenación episcopal, Monseñor Mario Espinosa Contreras, Obispo de la Diócesis de Mazatlán, manifestó que en estas tres décadas ha visto un gran desarrollo tecnológico y digital, pero principalmente ha visto un gran deterioro en el ambiente de la sociedad mexicana porque ha ido prevaleciendo la violencia y la inseguridad.
“He visto un gran desarrollo tecnológico y digital, pero personalmente he visto un deterioro en el ambiente de la sociedad mexicana en el sentido (de que) ha ido prevaleciendo la violencia, la inseguridad y eso es muy triste”, expresó Monseñor Espinosa Contreras, que fue ordenado como Obispo el 11 de mayo de 1996 en Tehuacán, Puebla.
“Esa realidad que todavía en 1996 había más tranquilidad, había más seguridad y ha ido creciendo progresivamente hasta llegar a los niveles que tenemos de gran inseguridad y violencia”.
Reiteró que los últimos años han sido tristes en ese sentido porque siempre cuando hay más paz y armonía interiormente, hay más paz y tranquilidad en el ser humano.
Originario de Tepic, Nayarit, donde nació el 22 de noviembre de 1949 en una familia de nueve hermanos, dos de ellas mujeres y el resto varones, y fue el sexto de los hijos, recordó que su papá había sido seminarista franciscano y tenía siempre a los sacerdotes un aprecio especial.
“Era médico de profesión (mi papá) y curaba en su tiempo a muchos padres y seminaristas, y frecuentemente iba al consultorio de mi papá y ahí platicaba con padres y seminaristas, especialmente”, recordó en entrevista a este diario.
“Entré a los 11 años al Seminario, muy chico y básicamente porque mi padre era doctor y atendía a muchos sacerdotes, religiosas y seminaristas, y mis días de vacaciones yo pasaba ratos ahí en el consultorio y podía platicar con los seminaristas que iban como pacientes de mi papá. Creo que esa relación de estar platicando con ellos influyó (en su vocación para ser sacerdote)”.
Ingresó al Seminario de Tepic, donde fue constante su inclinación al sacerdocio y fue a los 23 años de edad cuando fue ordenado presbítero, el 14 de julio de 1973, por lo que en este año cumplirá 53 años de su ordenación sacerdotal, periodo que califica como de gozo y armonía.
“En general de gozo, de armonía, de recibir de parte de las personas siempre buena apertura y mucha benevolencia de los feligreses y de parte mía, pues un trabajo constante, de tratar de atenderlos y servirlos”, añadió Monseñor Espinosa Contreras.
Dio a conocer que tras su ordenación episcopal el 11 de mayo de 1996 en Tehuacán, Puebla, duró 9 años en esa responsabilidad, a este puerto llegó el 26 de mayo del 2025 y al día siguiente se ofició la misa de inicio como Obispo de la Diócesis de Mazatlán, que comprende todo el sur de Sinaloa.
Monseñor Espinosa Contreras es el tercer Obispo de la Diócesis de Mazatlán desde su creación hace 67 años. El primero fue Miguel Franco, quien falleció de enfermedad a los 73 años de edad cuando aún desempeñaba esa labor y en su lugar llegó Monseñor Rafael Barraza Sánchez hasta su retiro por edad.
Monseñor Espinosa Contreras dio a conocer que el próximo miércoles 13 de mayo, a las 11:00 horas en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, en este puerto, se oficiará una misa en la cual se ordenará como presbítero un seminarista de la parroquia de San Juan Pablo II, en Escuinapa.
“Y un servidor da gracias por su aniversario número 30 de episcopado. Bendigo al Señor que me ha concedido larga vida, 63 años de presbiterado y 30 de Obispo, que es un récord que más o menos los he vivido con salud, entonces el 13 de mayo a las 11 de la mañana viviremos la gratitud al Señor en la santa misa y tendremos un nuevo presbítero”.
A 30 años de su ordenación episcopal ya presentó su renuncia como Obispo, pero aún no se la han aceptado, por lo que sigue fungiendo como Obispo de la Diócesis de Mazatlán.
Precisó que así como en el Ejército se dice misión cumplida, en la Iglesia Católica se puede decir igual.
“En general sí se puede decir igual, pero estamos a la espera de cuando la Santa Sede nombre un nuevo Obispo y nombrando al nuevo Obispo queda efectiva la renuncia. Ahorita está como en un impasse, vamos a decir, casi año y medio (va de que envió su renuncia)”, continuó quien después de que le acepten su renuncia será nombrado Obispo Emérito de Mazatlán.
“Creo que siempre quedan muchas cosas por hacer, así es la realidad humana, uno no puede hacer 100 por ciento todo, aunque hay que aspirar a hacerlo. Somos siempre limitados, pero se ha hecho lo que se ha podido”.
Expresó que después de que le acepten la renuncia seguirá siendo sacerdote y Obispo.
“Puede uno seguir prestando algunos servicios ya con menos intensidad, con menos frecuencia. Tiene uno más tiempo como para trabajar en su propia casa y también para leer y orar más, entonces puede uno vivir más la oración pidiendo por los demás”.