Firman convenio Canirac Mazatlán y Cbtis 51 para impulsar la formación profesional de estudiantes
Con la finalidad de fortalecer la vinculación entre el sector educativo y el empresarial, la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados en Mazatlán y el Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios 51 firmaron un convenio de colaboración que permitirá a estudiantes de la institución incorporarse a empresas del ramo gastronómico para realizar prácticas profesionales bajo el esquema de educación dual.
El acuerdo representa una nueva oportunidad para que jóvenes en proceso de formación complementen los conocimientos adquiridos en las aulas con experiencias reales dentro de centros de consumo, restaurantes y negocios afiliados a la cámara empresarial, donde podrán desarrollar competencias técnicas y habilidades necesarias para su futura incorporación al mercado laboral.
Así lo expresó la presidenta de Canirac en Mazatlán, Rosa Cecilia Osuna Guerrero, quien señaló que la firma del convenio es resultado de un acercamiento realizado hace algunos meses por parte de directivos del Cbtis 51, quienes manifestaron el interés de generar más espacios para que los alumnos puedan desempeñarse en entornos laborales mientras continúan con sus estudios.
“Hace un par de meses hubo acercamiento por parte del Cbtis 51 con la cámara para mostrar el interés de que se abran espacios para colocar a chicos estudiantes con el sistema dual que tiene la preparatoria, y hoy estamos firmando este convenio para abrir las puertas y recibir muchachos en diferentes centros de consumo”, comentó.
Osuna Guerrero expresó que la cámara aceptó sumarse a esta iniciativa al considerar que la experiencia práctica es una de las herramientas más importantes para el crecimiento profesional de los jóvenes, especialmente en sectores tan dinámicos como el restaurantero y de servicios.
Asimismo, destacó que la diferencia entre la formación exclusivamente académica y aquella que incorpora experiencias laborales es considerable, ya que los estudiantes tienen la oportunidad de enfrentarse a situaciones reales, asumir responsabilidades y desarrollar capacidades que difícilmente pueden adquirirse únicamente dentro de un salón de clases.
“La evolución de los estudiantes es altísima porque empiezan a generar mayores habilidades interpersonales, aprenden a comunicarse más y a desarrollar toda la actividad y operación propia de aquello para lo que se están preparando”, declaró.
“No solo se fortalece la parte profesional, pues es un fortalecimiento integral de los jóvenes y marca toda la diferencia. Yo lo veo año con año con nosotros”, añadió.
La dirigente empresarial mencionó que, desde su experiencia personal, ha recibido estudiantes en prácticas profesionales durante aproximadamente 15 años, periodo en el que ha observado transformaciones significativas en los jóvenes que participan en estos programas.
En este sentido, señaló que quienes ingresan como practicantes suelen mostrar una evolución importante tanto en el ámbito profesional como en el personal, ya que fortalecen sus habilidades de comunicación, mejoran su interacción con otras personas, aprenden a trabajar bajo presión y adquieren una comprensión más amplia sobre el funcionamiento de una empresa.
Osuna Guerrero destacó que además de los conocimientos técnicos relacionados con las actividades que desempeñan, los estudiantes desarrollan competencias sociales y humanas que resultan fundamentales para cualquier profesión, como la responsabilidad, la puntualidad, el trabajo en equipo y la capacidad para resolver problemas.
Por tal motivo, consideró que este tipo de programas contribuyen a una formación integral, ya que permiten que los jóvenes comprendan desde temprana edad las exigencias del entorno laboral y comiencen a construir experiencia antes de concluir sus estudios.
La presidenta de la Canirac local enfatizó que la participación del sector empresarial en la formación de estudiantes debe ser una responsabilidad compartida, ya que las empresas tienen la posibilidad de convertirse en espacios de aprendizaje donde los futuros profesionistas puedan adquirir herramientas valiosas para su desarrollo.
De esta forma, indicó que los estudiantes representan una oportunidad para las compañías porque llegan con disposición para aprender y adaptarse a nuevos retos, mientras que los negocios pueden contribuir a moldear sus conocimientos y prácticas profesionales.
“Sí debería haber involucramiento por parte del sector empresarial. Es muy importante que las empresas participen en la formación de los jóvenes, pues los practicantes son un lienzo en blanco y depende mucho del interés de la empresa que aprendan y aprendan bonito, que aprendan buenas prácticas y que aprendan de la mejor manera posible”, expresó.
Osuna Guerrero señaló que el éxito de estos esquemas depende de un compromiso mutuo entre quienes enseñan y quienes buscan aprender, pues la formación profesional requiere tanto del interés de las empresas por transmitir conocimientos como de la voluntad de los estudiantes para aprovechar las oportunidades que se les brindan.
Finalmente, mencionó que, mediante esta colaboración se busca generar beneficios para ambas partes, ya que, por un lado, los alumnos podrán fortalecer su preparación y adquirir experiencia laboral, mientras que por otro, las empresas tendrán la oportunidad de participar activamente en la formación de futuros trabajadores que eventualmente podrían integrarse al sector productivo.