Se han acumulado semanas de violencia. Se han presentado hechos de alto impacto que en otras regiones han merecido reacciones inmediatas. Se prolongaron las llamadas de auxilio y finalmente, parece que ahora sí la hora del sur de Sinaloa ha llegado.
Al menos, para atender una crisis de violencia que se ha ido reproduciendo de varias maneras sin que la reacción de las autoridades fuera suficiente para contener la situación de vulnerabilidad a la que ha sido sometida la población.
Para las autoridades estatales, y para la estrategia federal, ha importado intentar contener los hechos de violencia que se han presentado sobre todo en Culiacán y sus alrededores.
Ahí sí hubo despliegue suficiente de tropas de diferentes corporaciones, al menos como una reacción ante la situación que vivió la capital de la entidad.
Salvo la desaparición de los trabajadores mineros ocurridos en Concordia, que pertenecían a una empresa de Canadá, ninguno de los otros hechos de violencia en esa parte sur de Sinaloa, de la que las autoridades estatales y federales parecen negar su presencia, había ameritado hasta esta semana una atención directa.
Porque enfrentamientos armados frecuentes ha habido por semanas, y no recientemente. Porque asesinatos y cuerpos desmembrados en diferentes zonas y comunidades también se han presentado. Porque comunidades amedrentadas por el crimen organizado también se han denunciado. Porque personas privadas de la libertad también se han acumulado. Y nada les movía a actuar por esa región.
Y ha habido tal vez la mayor detonación de artefactos explosivos como no se ha tenido en ninguna otra región de Sinaloa y aunque se tenía evidencia de ello, tampoco eso los había movido y fácilmente dejaban a la región sin el refuerzo federal.
Hasta que lamentablemente una niña de 14 años fue asesinada la madrugada del lunes a manos del crimen organizado, es que finalmente las autoridades voltearon hacia esa región y fueron hacia allá y se comprometieron a dar atención a la crisis de inseguridad a la que también han estado sometidos. Parece que la hora del sur ahora sí llegó.