El estrecho de Ormuz

17/03/2026 04:00
    El aumento de precios es el resultado del pánico que produce cualquier cambio en el frágil sistema de abastecimiento de petróleo, el líquido negro que continúa siendo el principal soporte de la economía mundial, a pesar de todo los que se habla de la famosa transición energética que sigue siendo un sueño en construcción.

    Pocos lugares en el mundo concentran tanta riqueza y tanta sangre derramada como el Estrecho de Ormuz, un canal de navegación que une al Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y luego con la salida al Mar Arábigo y de ahí al resto del mundo.

    En ese rincón del mundo desembocan los ríos Tigris y el Éufrates, o lo que es lo mismo, la historia de la primera civilización humana, siempre en guerra, siempre en conflicto.

    Pues ahí, además de historia, hay petróleo, el 20 por ciento del crudo del mundo transita a través de un canal de apenas 54 kilómetros en su tramo más angosto, exactamente en medio de la guerra que mantienen Estados Unidos e Israel en contra de Irán.

    Y mientras caen las bombas sobre los persas, una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, el precio de los combustibles se dispara por el mundo.

    Irán produce uno de los crudos más preciados, no es pesado, ni ligero, es perfecto para refinarlo y producir combustibles, y la mayor parte se la vende a China, el gigante asiático que compra barato porque el crudo iraní tiene una sanción estadounidense.

    ¿Y por qué se dispara el precio del petróleo? Si aparentemente el único afectado es China y tiene la capacidad de comprar el petróleo directamente en Rusia o en el resto del mundo.

    El precio se dispara en el momento en que las aseguradoras se niegan a cubrir la póliza de riesgo de los barcos que transportan el crudo por la zona en guerra, y sin seguro ningún petrolero puede navegar, obligando a los enormes buques tanque a echar el ancla, reduciendo significativamente el transporte de crudo.

    Ahí comienza el pánico, después de las aseguradoras, las fleteras, siempre listas para aprovechar el momento, suben sus precios, las distribuidoras de combustible se protegen, las casas de bolsa que controlan los precios aprovechan, y al ver los precios altos la cadena se encarece.

    La pregunta es ¿Hay suficiente petróleo en el mundo para satisfacer las necesidades de la industria? La repuesta es “sí”, sí hay, a pesar de la guerra y de la parálisis en el Golfo Pérsico.

    El aumento de precios es el resultado del pánico que produce cualquier cambio en el frágil sistema de abastecimiento de petróleo, el líquido negro que continúa siendo el principal soporte de la economía mundial, a pesar de todo los que se habla de la famosa transición energética que sigue siendo un sueño en construcción.