Culiacanenses ponen fin a sus vacaciones de Semana Santa
El domingo marcó el punto final para las vacaciones de familias que eligieron las playas del municipio de Navolato como su refugio de descanso y entre el bullicio de los últimos bañistas y los preparativos de salida, el retorno a Culiacán se convirtió en el tema principal de la jornada, marcado por la logística familiar y los operativos viales que buscan agilizar el flujo vehicular hacia la capital.
Para María del Carmen Barbosa Rodríguez, una vecina jubilada de Culiacán, el último día de vacaciones comenzó temprano y junto a su esposo y sus mascotas, Coco y Nacho, acudió al balneario para ayudar a su hija y sus cuatro nietos con el traslado de regreso, pues el espacio en un solo vehículo resultaba insuficiente para las pertenencias acumuladas tras cinco días de hospedaje.
“Mi hija se hospedó desde el miércoles y sí, la verdad ahorita está muy bien que se vinieran ellos, pero tenemos que irles a ayudar porque en el carro que vienen no caben todos y por eso venimos nosotros para ayudarle con unos dos en el carro”, relató María del Carmen.
Uno de los mayores desafíos para los vacacionistas en el retorno es la gestión del tráfico en las zonas privadas y accesos principales como los de Punta Azul.
Según testimonios de visitantes, las autoridades suelen implementar operativos de un solo sentido para las salidas después del mediodía, lo que en años anteriores ha generado confusión y largas filas.
“Hicieron un solo sentido la salida y nos hicieron venir por acá, pero a la hora de irnos nos dimos cuenta de que no era accidente, era que mandaron a los carros por las privadas para que salieran en un solo sentido”, recordó.
A pesar de los inconvenientes logísticos, sostienen que Altata sigue siendo una mejor opción frente a destinos más lejanos como Mazatlán.
También señaló que la amplitud de los espacios, la posibilidad de que los niños usen bicicletas o patines con libertad, y la calidad de la gastronomía local donde las mojarras fritas son las protagonistas, inclinan la balanza a favor del puerto navolatense.
“Está mejor aquí, la verdad. La playa está bien, se come igual o mejor. Allá en Mazatlán nada que ver”, afirmó.
De igual manera destacó que este año prefirieron la comodidad de rentar un departamento cercano a la playa en lugar de enfrentarse a las multitudes del sur del estado.
El cierre de la temporada también deja espacio para la reflexión sobre los servicios como el de la limpieza de la basura que es visto como un desafío constante debido a la cantidad de gente, los vacacionistas señalaron áreas de mejora en los servicios básicos.
Una queja recurrente fue el costo y la disponibilidad de los baños públicos, con un precio de 10 pesos por entrada que algunos consideran excesivo para grupos familiares numerosos.
Igualmente compartió que en cuanto a la seguridad, la ausencia de retenes de alcoholímetro generó opiniones divididas ya que para algunos evita posibles actos de extorsión por parte de los agentes de tránsito y para otros, representa un riesgo ante conductores que toman, aumentando la posibilidad de accidentes en la carretera.
Al caer la tarde, con la entrega de los últimos departamentos rentados y el cierre de los negocios de comida, la carretera a Culiacán comenzó a registrar su máxima capacidad.
Las familias, aunque cansadas, emprendieron el camino de vuelta, dejando atrás el sonido de las olas para enfrentarse, a partir de mañana, a la normalidad de la vida urbana.