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Grandes Ligas

Nuevo número, misma meta: Jonathan Aranda se consolida como pilar de Tampa Bay

El primera base mexicano tuvo un 2025 productivo y buscará mejorar en la próxima temporada
24/02/2026 10:05

PORT CHARLOTTE, Florida._ Brandon Lowe podría hacer una parada en el clubhouse local de los Rays cuando visite el Charlotte Sports Park con los Piratas en unas semanas. Tiene algunos planes para el casillero del mexicano Jonathan Aranda.

“Probablemente le grite cuando llegue para allá”, dijo Lowe el domingo en el LECOM Park, sonriendo. “Quizás saque todas las cosas de su casillero o algo así, le ponga cinta adhesiva con mi nombre o algo. ‘No olvides de quién es ese número’”.

El antiguo Nro. 8 de Lowe ahora le pertenece a Aranda, quien se movió rápidamente para reclamarlo después de que quedó disponible cuando Lowe fue cambiado a los Piratas en diciembre. Para mediados de enero, el número pertenecía oficialmente a Aranda. Sucedió tan rápido que Lowe vio la transición y bromeó: “Diablos, ni siquiera se había enfriado”.

Por supuesto, Aranda no quiso faltarle el respeto a Lowe. Llamó al veterano segunda base de los Rays un “gran compañero”, un líder en el clubhouse y alguien cuya preparación inspiró a Aranda como joven ligamayorista.

Pero después de años usando el Nro. 62, que le asignaron y llegó a apreciar porque sus dígitos sumaban ocho, simplemente quería recuperar su número favorito.

“El Nro. 8 siempre fue el que elegía mientras crecía”, explicó Aranda. “Cuando estuvo disponible, pensé: ‘Bueno, oye, si alguna vez voy a tener la oportunidad de llegar a las Grandes Ligas y usar el Nro. 8, lo voy a tomar’”.

Y, por supuesto, Lowe no está ofendido de verdad por que Aranda haya reclamado el jersey. Lowe vio a Aranda luchar en liga menor con los Rays. Estuvo allí cuando Aranda no pudo capitalizar el tiempo de juego esporádico en MLB. Y estaba jugando al lado de Aranda el año pasado cuando el mexicano hizo realidad su potencial como primera base todoestrella de Tampa Bay.

“No puedo pensar en un muchacho mejor para usar ese número. Qué clase de jugador, gran ser humano”, comentó Lowe. “En 15 años, si quieren hablar de quién usó el Nro. 8, y es, ‘Oye, Brandon Lowe y Jonny Aranda usaron ese número’, eso me parece bastante bien”.

Sin embargo, Aranda heredó más que sólo un número de Lowe. También está sucediendo a Lowe como la principal amenaza zurda de los Rays, y su jugador con más tiempo en el equipo.

Mientras que Lowe fue seleccionado por Tampa Bay en la tercera ronda del Draft amateur del 2015, que se celebró en junio, Aranda firmó como agente libre internacional amateur desde México el 2 de julio de ese mismo año.

Sí, Aranda ha sido parte de los Rays durante casi 11 años. Pasó por todos los niveles de fincas, desde el complejo en la República Dominicana hasta varias filiales de nivel de Novatos y temporada corta que ya no existen, hasta llegar a las Grandes Ligas. Tiene apenas 27 años, cumplirá 28 el 23 de mayo, pero se ha convertido en un veterano de la organización.

“Obviamente ha sido un proceso largo. Ambos hemos creído el uno en el otro. Yo he creído en los Rays; los Rays han creído en mí”, agregó Aranda. “Soy muy afortunado de estar aquí y ser uno de los principales muchachos que han pasado por una organización desde las menores hasta el club de Grandes Ligas”.

“Ambos nos conocemos muy bien ahora, y estamos contentos... Es un poco loco pensar en ello, pero más que nada, es algo muy lindo y hermoso pensar que he estado con un solo equipo durante toda mi carrera”.

La paciencia de ambas partes fue recompensada la temporada pasada, cuando Aranda bateó .316/.393/.489 con 14 cuadrangulares y 59 carreras impulsadas en 106 juegos. A pesar de perderse casi dos meses debido a una fractura en la muñeca izquierda, fue el tercer jugador más valioso de los Rays detrás del dominicano Junior Caminero y Drew Rasmussen.

Tan bueno como fue ofensivamente, bateando como siempre lo había hecho en liga menor, también fue una presencia positiva defensivamente en la inicial. Seguirá siendo el inicialista principal de Tampa Bay este año.

“Su mentalidad es, ‘Quiero ser el mejor primera base defensivo’”, dijo el coach de tercera base/infield Brady Williams. “Los ejercicios de pies que hace, los ejercicios de manos, simplemente la constante atención al detalle en su trabajo previo al juego, estás empezando a verlo en el partido. Y eso es bastante gratificante para él”.

A pesar de su inoportuna lesión, Aranda estaba decidido a terminar la temporada sintiéndose saludable y productivo, razón por la cual regresó para jugar los últimos tres encuentros de Tampa Bay en Toronto.

Retomó justo donde lo dejó en esa serie, yéndose de 12-4 con un par de jonrones y cinco impulsadas, dándole tranquilidad durante el invierno mientras se preparaba para representar a México en el Clásico Mundial de Beisbol.

“La lesión del año pasado fue algo difícil, así que quería terminar el año con una buena nota. Quería irme con un buen sabor de boca”, subrayó Aranda. “Lo principal que quería mostrar era que estaba sano, y quería terminar el año bien. Ese era mi objetivo principal, y eso es lo que salí a hacer”.