Todos los días en Sinaloa se difunden fichas de búsqueda para localizar a alguna persona que se encuentra desaparecida o que ha sido privada de su libertad.
Hacerlo por los canales oficiales se vuelve complicado, debido a los procesos jurídicos que se deben cumplir para que tenga validez la ficha de búsqueda.
Hay quienes prefieren no esperar el reporte oficial y lo difunden en sus redes sociales para pedir el apoyo y ayudar en la localización.
En uno u otro caso, lo más importante es que en las redes sociales, son más los que se muestran solidarios y ayudan a compartir esas alertas, amplificando el impacto que puede llegar a tener la búsqueda.
En lo que va de la ola de violencia que protagonizan grupos de la delincuencia organizada y que ha tenido a la sociedad en general como una víctima colateral de los hechos, en Sinaloa se tiene un registro oficial de 3 mil 135 personas privadas de la libertad, de acuerdo con el Informe Diario que elabora Noroeste.
Aunque diversos colectivos han advertido que esas fichas oficiales que se difunden y que se registran son apenas unos casos de lo que en realidad está pasando en las diferentes comunidades de Sinaloa.
Y sí, cada caso que se presenta de las personas reportadas como desaparecidas se debe difundir y se debe contar, pues se trata de víctimas de la violencia y la inseguridad que permea en la entidad que merecen ser atendidas.
Y más allá de todo eso, lo más importante es que merecen ser encontradas y no dejarlas como parte de una estadística.
El Estado, en este caso Sinaloa, debe procurar su localización y también la justicia, pero además, evitar que estos casos se sigan reproduciendo y que cuando se presenten, haya mecanismos más eficientes de atención y de reacción.
Ojalá que las cifras fueran solo las que se presentan en los informes oficiales, pero es innegable que hay muchos más que no se han contado, porque la gente teme trámites engorrosos en las dependencias estatales, cuando lo que quieren es encontrar a los suyos y que no falten más.