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Educación

Sin aulas, sin equipo y con cobros extra en la UAS por universalidad de ingreso

Por aceptar al 100 por ciento de aspirantes, colapsó la infraestructura de la UAS, a pesar de cumplir cinco años en este sistema
15/06/2026 04:00

En 2021 la Universidad Autónoma de Sinaloa anunció que aceptarían al 100 por ciento de los aspirantes, exceptuando medicina general, enfermería, arquitectura y odontología. En 2023 actualizó que sólo dos carreras: medicina y odontología, contarían con grupo A, lo cual sigue vigente en este año.

Contando con aproximadamente 170 mil estudiantes y a cinco años de implementar este sistema, se reportan deficiencias en la infraestructura y plan de estudios, de acuerdo con entrevistas que Noroeste realizó a alumnos de las Facultades de Nutrición, Fisioterapia, Medicina, Psicología, Derecho y la Unidad Académica de Ciencias de la Comunicación de la UAS en Culiacán.


INFRAESTRUCTURA

Uno de los casos más críticos es el de la Unidad de Ciencias de la Comunicación, en la cual, estudiantes de octavo semestre reportan que no tienen suficientes aulas para impartirles clases y las pocas que tienen no cuentan con aire acondicionado.

“Las instalaciones que tenemos son prestadas por la facultad de Historia y tenemos pocas aulas”, comentó la alumna.

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Además de no tener un lugar destinado para ellos, no forman parte de los grupos “oficiales”, esto es porque, aunque la carrera cuenta con tres grupos debido a la alta matrícula, uno de ellos no es reconocido y no está dado de alta en el sistema, se encuentra como un grupo “rezagado” que tiene clases cuando pueden o cuando se les presta un salón.

Otro de los problemas de infraestructura que presenta la unidad, es la falta de laboratorios de televisión, radio o fotografía para realizar las prácticas del plan de estudios.

Pero este no es un caso aislado, la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía, en sus laboratorios solo cuentan con el material básico, lo que impide realizar algunas prácticas, las cuales solo se compensan con teoría o simplemente se dan por vistas.

Su facultad tiene percances con la electricidad y por ende, les han cancelado clases en repetidas ocasiones por el clima caluroso de la ciudad.

Así como algunas facultades de la universidad no cuentan con laboratorios y espacios dignos para actividades prácticas, o espacios en lo absoluto, la Facultad de Psicología sí cuenta con una “Cámara de Gesell”, un laboratorio de observación de conducta humana, dividido en dos por un espejo que solo permite ver hacia una dirección.

Dicho espacio tiene un costo de mantenimiento de 300 pesos por estudiantes que se cobra a la par de la reinscripción cada ciclo escolar, sin embargo, es utilizado de forma limitada. Según explica un estudiante de psicología; los planes de trabajo y la carga de materias no exige la utilización del laboratorio de observación, además del proceso burocrático para acceder a la habitación.

Solamente en la carrera de psicología en Culiacán el informe de los resultados de la Auditoría a la Matrícula del Sistema Formal Escolarizado de Inicio del Ciclo Escolar 2025-2026 reportan 2 mil 237 estudiantes matriculados que equivale a una recepción de 671 mil 100 pesos por cuota de “Cámara de Gesell”.

“Nunca la hemos usado y ya vamos a salir (...) No está como bien enrolada en el curso”, denunció el alumno entrevistado.

Enfatizaron la constante suspensión de labores y esto ha levantado sospechas entre la comunidad estudiantil, quienes asocian estas pausas con el panorama político de la universidad.

“Llevan como dos, tres semanas que días al azar dicen que por mantenimiento de tuberías, cancelan clases total, pero eso está medio raro, es decir, como una excusa para no darnos clases en algunos días, sobre todo estos días que fueron las elecciones para director, en ciertos días decían ‘no, hoy le vamos a dar mantenimiento a las tuberías’. Yo recuerdo que hemos ido varias veces a clases sin agua. Pero ahora por tuberías, en teoría, se mandan dos, tres días sin clases.”, explicó el estudiante.

Esta facultad sí cuenta con aulas, pero están descuidadas, el mobiliario no está en buen estado y en algunas ocasiones se encuentran con materiales puntiagudos sueltos que pueden llegar a lastimar a los alumnos. A la rampa no le dan mantenimiento y los barandales solo están pintados sobre pintura vieja.

De la misma manera, un estudiante de fisioterapia denunció que, por fallas en la infraestructura, no pueden tener sus clases presenciales.

“Muchas veces falta instalación de aire, de luz y a veces, tenemos que cortar clases y hacerlas virtuales; falta demasiada infraestructura en ese campus.” indicó el alumno.

Además de las fallas en los servicios de la facultad, agregó que no cuentan con equipo necesario en las aulas y han tenido que adquirirlos por su cuenta, como es el caso de la compra de proyectores por salones.

“Tenemos que cooperar para los proyectores, no hay suficientes proyectores. Querían que compraramos una laptop en lo cual nos negamos” aseguró.

Pese a que la UAS recibe un presupuesto específico para materiales y suministros, este no se ve reflejado en las aulas. De acuerdo con el Proyecto Anual de Presupuesto de ingresos y egresos de la Universidad Autónoma de Sinaloa, correspondiente al periodo comprendido del 01 de enero al 31 de diciembre de 2026, la UAS cuenta con un presupuesto de 407 millones 501 mil pesos para Materiales y suministros. Una parte de este presupuesto corresponde a materiales, útiles y equipos menores de tecnologías de la información y comunicaciones correspondiente a 31 millones 875 mil para el uso de estos.

Al igual que en otras facultades, los salones no son suficientes; la generación de primer grado de fisioterapia se divide en ocho grupos, de los cuales, los primeros cinco tienen salón determinado; el resto, algunas veces toman clases en “salones prestados” o tienen clases virtuales.


Carencias en la calidad educativa: consecuencia de una infraestructura insuficiente

Además de las fallas en la infraestructura, el resultado de aceptar a todo el aspirante es el aumento de presupuesto gubernamental, y poder seguir solicitando el incremento del subsidio estatal debido a la alza de matrícula, ya que, en el 2020 el presupuesto otorgado por el gobierno estatal y federal, era de seis mil millones de pesos y para el 2026 son 8 mil millones, presuntamente para asegurar la estabilidad académica y financiera.

Sin embargo, esto no se ve reflejado en sus aulas. A partir de testimonios de estudiantes, se encontró que el común denominador es la falta de impartición de clases y deficiencias de estas.

En la Facultad de Medicina en Culiacán las dinámicas están organizadas y suspendidas bajo la alta demanda de la licenciatura, las limitaciones van más allá de espacios para recibir clases, sino que hay escasez en profesores con docentes catalogados como deficientes.

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En estas condiciones la facultad ha optado por incluir ciertas “estrategias” para evitar que colapse la institución educativa, entre ellas los “semestres invertidos”. A un médico en proceso en su tercer año de formación le corresponden los semestres quinto y sexto tal y como lo indica el plan de estudios, no obstante, algunos grupos cursan los semestres de manera inversa, es decir, primero las materias de sexto semestre y luego las del quinto.

La estudiante aclaró que como tal no hay materias de seguimiento, pero sí ha llegado a la conclusión al finalizar el ciclo escolar que hubiese sido más fácil entender algunos temas si llevará el orden del semestre con regularidad.

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Una parte fundamental de la formación de un médico son las clases clínicas en hospitales de la zona, esta práctica ha sido impactada por la saturación de estudiantes y perjudica tanto su aprendizaje como la forma en que se evalúan.

“Entiendo que los doctores lo que quieren es darle la atención a todo el mundo, pero quita esa parte de personalización de la atención y también el no querer tardar tanto tiempo hace que no lleven a cabo las prácticas de revisión y que el que va a clínica no termine aprendiendo eso porque puedes verlo por un video, pero ya estando enfrente del paciente es muy, muy diferente. Eso también tiene deficiencia”, agregó la estudiante de medicina.

Los alumnos entrevistados de la facultad resaltaron las dinámicas dentro de los salones, la mayoría de las clases tienen un patrón donde los estudiantes son quienes están frente a la clase la mayor parte del tiempo por medio de exposiciones de los tópicos del plan curricular.

“Darle la responsabilidad al alumno que ni siquiera sabe cuál es lo más importante del tema y aunque se acerque a preguntarle al docente, no siempre están disponibles, no se le va a dar el nivel ni la profundidad que realmente requiere el tema” opinó la médica en formación.

Por su parte, los alumnos de fisioterapia expresaron sus molestias ante la falta de docentes fisioterapeutas, recalcando que la mayoría de maestros estudiaron una carrera diferente a la materia que imparten.

“Maestros que vienen de diferentes carreras, por ejemplo, me dan clases un psicólogo, un nutricionista, una doctora de fisioterapia o fisioterapeutas como tal ejerciendo son pocos (...) La mayoría por lo menos ahorita con los que han tocado, no todos están suficientemente ni actualizados también en muchos aparatos de búsqueda y métodos, sobre todo muchos intentan hacer a la vieja escuela”, mencionó el estudiante.

Señaló que los maestros no cubren la necesidades al impartir una materia, debido a que las asignaturas son impuestas, de acuerdo a lo mencionado por el estudiante, no se requiere tener conocimiento especializado para cada una de las materias.

Además de que los cursos son impuestos, la falta en los maestros es concurrente, pues el alumno agregó que su horario corresponde de las 12:00 a las 18:00 horas y que por día suele tener tres horas libres debido a la falta de los maestros. Comentó que los docentes expresan abiertamente que sus faltas se deben a la falta de pagos.

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La imposición de materias también ocurre en la Unidad de Ciencias de la Comunicación. De acuerdo a lo dicho por la estudiante de esta unidad, la formación de los docentes no corresponde a las asignaturas que imparten a los alumnos. Aunado a esto pasa lo mismo con las faltas constantes por parte de maestros que no se presentan a clases en los días y horarios que les corresponde, aun sin clases las disciplinas les aparecen como aprobatorias, esto les parece injusto puesto que causa carencias en su aprendizaje, mencionó la alumna.

Estas no son las únicas licenciaturas en las que pese a que no tienen clases, las materias resultan aprobatorias. En la Facultad de Derecho sucede lo mismo, la generación de primer año 2025-2026 se encuentra en clases en línea desde que empezó el ciclo escolar, la razón que los administrativos le dan a los alumnos es que derivado a la violencia que ocurre en el estado, las clases se imparten de esta manera. Sin embargo, en facultades diferentes, como en la carrera de fisioterapia, llevan clases presenciales en el turno vespertino y pasan a clases en línea cuando no hay salones.

Ante esto, uno de los alumnos que forma parte de la licenciatura compartió que debe de haber alternativas para que las clases no sean solo en línea, puesto que en su salon aparecen más de 30 alumnos en la lista y solo siete de estos atienden regularmente las clases virtuales, causando que se repita el mismo patrón que en otras carreras, aunque no asistan a clases pasan con una calificación aprobatoria.


Las clases híbridas ¿una solución para la deuda de la UAS?

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Para la Facultad de Psicología en Culiacán una educación híbrida será una realidad. A partir de una entrevista con un estudiante de último año mencionó que los estudiantes de nuevo ingreso trabajarán con dos o tres días de clases presenciales y los demás por medio de plataformas virtuales.

“Es una una propuesta como institucional, creo que psicología es de las primeras, pero la idea es que todas las carreras las manejen así. Algunas cosas en virtual y otras clases en presencial. Y al menos en mi facultad dicen algunos profesores que se eligieron las materias muy mal, o sea, materias que son poco importantes, son obligatorias de ir presencial, pero materias que son vitales para la formación, te las van a dar en línea”, expresó el alumno.

Este cambio generó dudas para los estudiantes, la voz institucional menciona que las razones de la modificación parten desde el avance académico y actualización del sistema educativo de nivel superior.

El psicólogo en formación planteó que el pasar algunas clases del plan de estudio a modalidad virtual podría tener estrecha relación con el adeudo de la UAS, ya que se reducirán los costos operativos de la facultad al albergar menor número de alumnos simultáneamente.

“Se me hace como que va más por ahí que por nuestra educación, ellos dicen que es el futuro, que es el futuro de la educación, que lo hacen en otras universidades, pero no se siente como que vaya por ahí la propuesta” compartió el estudiante matriculado en la Facultad de Psicología.

Según el dictamen del Proyecto Anual de Presupuesto de Ingresos y Egresos 2026, los egresos de materiales y suministros, servicios generales, bienes muebles, inmuebles e intangibles, ascienden a 973 millones 751 mil 491 pesos.

Como estudiantes de último año, lo que se les ha manifestado al respecto ha sido reducido, “a nosotros todos lo que nos han dicho los profes es que nosotros nos salvamos, porque nosotros no entramos en la bimodalidad, pero que está muy mal hecho”.

El Plan de Austeridad y Racionalidad de Gasto 2026, señala en el apartado de “Estrategias de Austeridad”, eje dos “Optimización de Personal”, inciso D página cuatro, sobre las cargas académicas:

“Optimizar las cargas académicas y administrativas mediante la revisión y compactación de grupos, horarios y funciones, procurando una mejor utilización del recurso humano sin detrimento de la calidad de los servicios educativos y administrativos”.

Es decir, es parte del proceso de reingeniería universitaria, sin embargo, aceptan que dichas acciones no deben vulnerar la calidad educativa y el nivel académico de los estudiantes matriculados.

De acuerdo con el Anexo de Ejecución 2026 de la Dirección General de Educación Superior Universitaria e Intercultural DGESUI, el presupuesto asignado a la UAS, está ligado al número de plazas docentes y horas de asignatura; en el Convenio Marco de Colaboración para el Apoyo Financiero, se establece que la Secretaría de Educación Pública otorga plazas dependiendo de la cantidad de matrículas.

Teniendo en cuenta lo anterior, el presupuesto anual que la universidad recibe está directamente relacionado con la cantidad de alumnos que estén inscritos, es por esto que la UAS puede seguir exigiendo más recursos al gobierno.

Como se puede observar a partir de un análisis de notas periodísticas de Noroeste, en repetidas ocasiones, el Rector ha solicitado apoyo utilizando el argumento de ser la única institución con “acceso universal”.

En diciembre de 2021 Noroeste registró que la UAS solicitó un aumento del 16 por ciento para el presupuesto del 2022; en 2023 pidió 2 mil 640 millones de pesos al Gobierno de Sinaloa que representa un incremento del 15 por ciento, con respecto a lo que recibió la casa de estudios el año anterior.

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Para el 2024, la universidad solicitó un préstamo al Gobierno de Sinaloa por 110 millones de pesos cuando aún tenían un adeudo de 50 millones con el Gobierno del Estado. Los registros periodísticos de octubre de 2025 revelan que la UAS necesitaba mil 200 millones de pesos para cerrar ese año.

El 15 de febrero de 2023, Noroeste publicó que el Congreso del Estado aprobó una nueva Ley de Educación Superior. Las autoridades de la UAS, encabezadas por el rector Jesús Madueña Molina, acusaron que esta ley violaba la autonomía universitaria porque abría la puerta a que el Legislativo local pudiera modificar la forma en que se elige al rector y a los directores. La universidad se amparó y se puso a la defensiva.

La Auditoría Superior del Estado de Sinaloa anunció que auditaría los ingresos propios de la UAS, a lo que respondieron que no tenía facultades para hacerlo, argumentando que sus recursos son federales o propios, y que solo la Auditoría Superior de la Federación podía revisarlos.

Los auditores de la ASE llegaron físicamente a la Rectoría de la UAS, en Culiacán, con papeles en mano para iniciar la revisión, y las autoridades universitarias les negaron el acceso y no les firmaron los recibos.

Como la UAS se negó a entregar la información, la ASE interpuso denuncias penales ante la Fiscalía del Estado por el delito de “abuso de autoridad” contra el Rector y el Comité de Adquisiciones.

A partir de ahí, el problema dejó de ser solo una discusión de auditorías y se convirtió en un largo proceso judicial. Esto derivó en la separación temporal del cargo del rector Jesús Madueña para enfrentar los juicios, y abrió la puerta a otras investigaciones por presunta funcionamiento de la universidad por crisis financiera, ya que la insuficiencia de recursos vulnera la continuidad de sus actividades tanto académicas como administrativas.

El mal manejo de recursos financieros por parte de la Universidad Autónoma de Sinaloa se ve reflejado en la calidad educativa y la calidad de la infraestructura de la institución, asuntos sobre los cuales la comunidad universitaria no es ajena y se ven directamente afectados, de acuerdo con los testimonios recabados por Noroeste, exhibiendo que las líneas de acción del plan de reingeniería universitario vulnera la educación que reciben los estudiantes con el objetivo de salir de la crisis económica que presenta.

Actualmente, la Universidad Autónoma de Sinaloa, sigue sin permitir auditorías y a pesar de haber sido separado de su cargo por presentar alrededor de 11 procesos judiciales en 2023, Jesús Madueña Molina fue reelegido como rector para el periodo 2025-2029 y continúa administrando la institución.