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Velorio

Rodeada de flores y del cariño de quienes la conocieron, velan en Culiacán los restos de Susana, fallecida en la zapatería del Centro

Susana Araceli Zepeda Anguiano, de 29 años, falleció después de que se desplomó el techo de la zapatería donde trabajaba

CULIACÁN._ “¿A quién viene a ver?”, dice el guardia de la entrada de la funeraria.

La persona le contesta que a Susana.

“Ah, a Susanita, pásele”.

El camino dentro del lugar es un laberinto.

En la última sala llamada Jerusalén, más al fondo se ve un ataúd rosa que resalta.

Alrededor hay muchas coronas de flores, entre las que destacan algunas del mismo color del ataúd, el preferido de Susana Araceli Zepeda Anguiano, quien perdió la vida cuando el techo del lugar donde trabajaba se desplomó.

“Dice mi suegra que ella lo pidió rosa, a ella le gustaba mucho lo rosa y dijo que el día que ella faltara quería un ataúd rosa”, detalla una cuñada que estaba sentada en uno de los sillones de la sala.

“La van a sepultar en Villa Juárez, lugar en el cual ella vivió por algún tiempo y es ahí donde van a descansar sus restos”.

La cuñada de “Cheli”, como le decían, estaba sentada cabizbaja y con los ojos llorosos, en silencio, solo emitiendo algún sollozo.

“Ella era muy sonriente, muy alegre, la recuerdo siempre muy feliz”, agrega.

“Era muy trabajadora, muy sociable, tenía muchos amigos”, comenta.

Recuerda cómo siendo más chicas convivían mucho y con nostalgia menciona aquellas veces que iban a la playa juntas.

En el sitio también se encuentra su hermano, Francisco, a quien le dicen “Pancho”, quien triste cuenta que la última vez que la vio fue días antes que la visitó en la zapatería donde ella trabajaba.

“Estaba trabajando con sus compañeros, al modo de ella bromeando y echando carrilla, la saludé y me dijo que estaba bien”, cuenta.

Explica que en la familia eran 12 hermanos, nada más que ahora quedan nueve, “Cheli” era una de las hermanas del medio.

Sobre los restos de su hermana, dice que descansarán al lado de su papá y un hermano.

Francisco detalla que “Cheli” dejó a un niño de 11 años llamado Diego y a su esposo, quienes ahora lamentan esta gran pérdida.

En la sala de repente se oyen los llantos de la mamá de “Cheli”.

“Mi niña, la más hermosa, ay mi hija”, el lamento sobresale entre el silencio de los demás.

Mientras camina tres personas la auxilian, porque apenas puede dar algunos pasos alejándose del ataúd en el que ahora se encuentra su hija sin vida.

Uno de los jóvenes que la ayudan lleva una botella de alcohol, por si se llega a desmayar. La señora apenas abre los ojos, ya que las lágrimas los inundan.

A la par se va retirando la gran cantidad de coronas de rosas, en su mayoría en color rosa, porque era el que más le gustaba a “Cheli”.

Una a una se van llevando las coronas de flores, mientras las personas sentadas en la sala siguen llorando, siguen recordando a la esposa, madre e hija, de quien dicen era muy trabajadora y sonriente, y lamentablemente murió a los 29 años en un accidente en la zapatería en la cual laboró durante más de ocho años.

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