Toman vida los monigotes del Carnaval de Mazatlán 2026 ‘¡Arriba la Tambora!’
Con la presencia de los tradicionales monigotes ya instalados a lo largo del malecón y la emblemática Plazuela Machado, el espíritu del Carnaval Internacional de Mazatlán 2026 ‘¡Arriba la Tambora!’ comienza a vibrar, convirtiéndose en un atractivo visual que anticipa la llegada de la máxima fiesta porteña y rinde homenaje a la música banda, el mar y la identidad histórica del puerto.
Al igual que cada edición, estas monumentales figuras no solo adornan el espacio público del puerto, sino que representan un capítulo esencial del Carnaval de Mazatlán y la cultura sinaloense, donde las obras, creadas por reconocidos artistas locales e internacionales dialogan entre la tradición, la memoria colectiva y una visión festiva.
Uno de estos monigotes es ‘El Arlequín Pachanguero’, creación del artista Jorge González Mata, el cual encarna de manera directa el lema de este año al fusionar la figura clásica del bufón carnavalesco con el corazón rítmico de Sinaloa, el cual, cargando una tambora roja al frente, tarola y platillos en la espalda, parece avanzar al compás de la música, como una orquesta andante que marca el paso del Carnaval sobre el Malecón, mostrando una jubilosa expresión y colorido disfraz, símbolo de algarabía.
Desde una perspectiva marina surge ‘Sinfonía del Pacífico’, obra del pintor y escultor cubano Henry Wilson, el cual muestra a un cachalote emergiendo verticalmente del océano, adornado con tubas y trompetas, instrumentos fundamentales de la música banda, mientras que una gaviota y una pareja danzante coronan la composición, logrando una armoniosa fusión entre el mar, su fauna, la música y las tradiciones dancísticas del puerto.
La música de banda encuentra un homenaje directo en ‘¡El Compa Tuba!’, también de González Mata, donde la figura de un músico sonriente, vestido de manera tradicional, destaca la relevancia de la tuba como base rítmica y armónica del género, celebrando la fuerza sonora que identifica a Sinaloa y que será protagonista durante las fiestas carnavaleras.
El cubano Wilson aporta un toque lúcido y local con ‘El Solista del Estero’, una alegoría protagonizada por un camarón multicolor que toca una tuba dorada, donde las notas musicales flotando en el aire refuerzan la idea de una melodía viva, mientras la figura rinde tributo a la vocación pesquera de Mazatlán y su profunda relación con la música.
El origen y la historia del Carnaval de Mazatlán también tienen su presencia con la obra de González Mata ‘¡Raíz y Tradición!’, pues este monigote representa a un músico en plena ejecución, capturado justo antes del golpe de la baqueta sobre la tambora, con una postura firme y una expresión serena que transmiten orgullo, hospitalidad y respeto por las raíces que dieron forma a la música de viento, percusión y esta magna fiesta del Pacífico mexicano.
Llevando el mismo lema del Carnaval, el monigote ‘Arriba la Tambora’ de Wilson, presenta una pieza cargada de simbolismo, en donde un niño emerge del mar tocando la trompeta sobre una tambora decorada con olas y una caña de pescar, aludiendo al talento que nace desde la infancia, a la esperanza y la unión social que genera la música durante esta gran celebración.
En la creación del equipo Ninots integrada por el mazatleco José Ángel Trujillo López y el valenciano Juan José Boronat, la niñez como pilar se ve reflejada en la obra ‘El Niño’, escultura que muestra a un infante con una red de pesca y una gaviota, simbolizando la armonía entre el ser humano y el entorno marino, así como la grandeza de los sueños que dan continuidad a la identidad carnavalera.
También del equipo Ninots surge el monigote ‘Hans’, una figura imponente que rinde homenaje al vínculo histórico entre Alemania y Sinaloa, en el nacimiento de la música banda, caracterizado como un arlequín europeo. Hans es un hombre orquesta que integra tambora, trompeta, platillos y batería, con un detallado modelado y marcando una presencia teatral, para reforzar el carácter festivo e internacional del Carnaval.
Finalmente, ‘La Sirena de la Banda’, obra de González Mata, fusiona la mitología marina con la fuerza sonora sinaloense, donde la sirena emerge de una concha marina sosteniendo una trompeta, en plena interpretación, mientras su antifaz veneciano recuerda la esencia fantástica del Carnaval, evocando a través de los colores de su cola y su cabello los matices del Pacífico mexicano y la energía tropical del puerto.
De esta forma, a través de estas piezas, Mazatlán no solamente embellece sus espacios públicos, sino que además reafirma su identidad cultural y musical, donde los monigotes del Carnaval 2026 se convierten en guardianes simbólicos de la tradición, invitando a locales y visitantes a vivir una fiesta donde el mar, la música y la historia laten al unísono.