Culiacán funciona mientras nada altere sus márgenes. Pero cuando la crisis asoma en la periferia, el efecto dominó se hace evidente: transporte más lento, calles más vacías, actividad económica contenida. La ciudad se repliega, como si supiera que cualquier chispa puede expandirse. El Centinela
OBSERVATORIO Detenidos en casos Torres y mineros¿Confiar en el Gobierno? Todavía no Alejandro Sicairos